«Hay algo en la alfombra, casi invisible, que no me deja olvidar» es el nuevo libro de la poeta regiomontana Evy. P. Reiter. Dicho libro será publicado por Funámbulo Editores y su fecha tentativa de lanzamiento es a finales de enero del 2026.
El libro ya se encuentra en preventa, y a continuación les compartimos tres poemas de este libro que nos habla de la enfermedad, la degradación del cuerpo y la ausencia del ser amado.
MayoClinic:
“La cirrosis en etapa avanzada es mortal”.
Cansancio.
Moretones en la piel.
Confusión y somnolencia.
Falta de apetito.
Dolor punzante en el abdomen.
El hígado fue el comienzo.
Un triángulo rojizo-marrón se marchita en ocre y sombra,
un tejido hecho pasa,
un tumor del tamaño de una lima presionando el poco espacio que le queda.
El riñón se llena de motines de toxinas,
la orina deviene ácido como si burbujas brotaran de un gigante frijol envenenado.
Los pulmones obstruidos de agua,
inhalando y exhalando gemidos;
el aire,
un peso que no cede.
El corazón,
tomate rojo a la mitad,
late en un compás descompuesto,
las arterias clausuradas, el pecho colapsado.
El cerebro ahogado en amoníaco,
un tambor
golpeando
sin ritmo,
pensamientos frenados en una mirada perdida.
Museo de fallas,
catálogo de despedidas,
un hombre
que alguna vez fue completo.
—
Cada mañana la misma rutina:
una fila celulosa,
roja,
amarilla,
la primera para la presión,
la segunda para el insomnio,
la tercera la del azúcar,
el resto para un dolor que no se nombra.
Cada dosis un clavo en cuenta regresiva.
En el antecomedor, el pequeño altar,
un recordatorio de un cuerpo exhausto.
Todas saben a lo mismo.
El reloj en su muñeca marca el ritmo,
el temblor en sus manos
cierra y abre la tapa quirúrgica,
cada píldora,
un eslabón más de un día que se arrastra
con cada trago.
—
En la estufa, un arroz que nunca se sirvió.
En el refrigerador, la leche vencida,
como tu cuerpo,
detenido.
Los tomates se hicieron agua en el cajón,
el cilantro se volvió sombra
y el pollo que ibas a cenar, olía agrio.
La olla quedó tapada, como si tapar sirviera para detener el tiempo.
Ya nadie preguntó qué había de comer,
nadie encendió el horno,
nadie limpió la estufa.
Ya no se cocina cuando todo sabe a
[despedida,
cuando cada cuchillo recuerda
cómo partíamos el día en mitades:
una para ti,
otra para mí.
Ahora todo se pudre
como si el olvido también tuviera olor.
¿Qué decir cuando la enfermedad del cuerpo presenta ante nuestros ojos “el cuerpo de la enfermedad”?
Evy P. Reiter aborda la enfermedad y la muerte del padre con una poesía llena de imágenes quirúrgicas que se entrelazan con los recuerdos de la infancia.
Su poética confesional e intimista nos muestra los embates microscópicos y la degradación del cuerpo enfermo, el espectro de emociones que desencadenan y resignifican la cotidianidad de la ausencia, y cómo la memoria se vuelve un punto de anclaje en la geometría de los cuartos de hospital y los rincones de la despedida.
David Granados